El presidente de EE UU reclama el esfuerzo conjunto de la banca y de su Gobierno para sacar adelante una ambiciosa reforma financiera que evite otra recesión
Obama ha acudido al corazón del sistema financiero para transmitir personalmente a los dueños y directivos de esta industria que no es su enemigo, que la reforma que propone no está diseñada para maniatar a los mercados o imponer barreras artificiales a la libre actividad económica, sino para garantizar que los negocios se efectúan con reglas claras y en beneficio de la mayoría de la población. "Estoy aquí porque quiero apremiarles a que se sumen a nosotros en lugar de luchar contra nosotros. Estoy aquí porque creo que estas reformas representarán a la larga, no sólo un beneficio para nuestro país, sino un beneficio para nuestro sector financiero", ha dicho Obama en una muy esperada intervención en Cooper Union, la misma escuela en la que en marzo de 2008 describió los riesgos extremos bajo los que estaban funcionando los bancos.
"No hay que temer a estas nuevas normas"
Meses más tarde de aquel discurso, esos riesgos dejaron a todo el sector al borde del colapso, pusieron en evidencia la actividad suicida de algunas firmas y desataron una ola de resentimiento popular que todavía perdura. Aunque muchas de las empresas que provocaron la crisis han vuelto a hacer grandes beneficios, las sospechas sobre la legitimidad de su comportamiento subsisten y la necesidad de imponerles normas más estrictas se ha convertido en un clamor nacional. "Los únicos que tienen que tener miedo al control y la transparencia son aquellos cuya conducta no admite el escrutinio", ha prometido Obama ante una audiencia entre los que había decenas de ejecutivos de los principales bancos y entidades de crédito, seguros e inversión. "A menos que su modelo de negocio sea estafar a la gente, no hay nada que temer de estas nuevas normas", ha afirmado.
Fuente:www.elpais.com
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