lunes, 11 de mayo de 2009

Padre Alberto, su pecado, su gozo, su vida

Un Momentito con Miguel
Por Miguel de Jesús
“Abogado y Locutor Dominicano”

Los moralistas Católicos, sacan sus garras, para llevar al Golgota,a un Sacerdote, cuyo carisma ha llevado al seno de la Santa Iglesia a miles de jóvenes, el padre Alberto Cutié,lo único que hizo, fue ejercer el derecho al fornicio,dicho de otra manera hacer el amor.

Disfrutando hermosura, besos, encantos, movimientos salvajes y endemoniados de esos que convierten al Diablo en bueno, cuando de madrugada a dos cuerpos desnudos les llega la agüita de una playa en la Florida. Así Alberto llegó al Cielo, primero que los curas hipócritas.

La humedad siempre comparte colchón en camas de Papas, Obispos, Sacerdotes y Monjas. El Metro en que viaja Alberto, no es el último, son muchos en todo el mundo los que subirán. “El Celibato”, estado de aquellos que no se casan, solo es una ley canónica, un capricho, que debemos sepultar.

Por suerte que ha sido con una hembra y no se unió, a la banda de ensotanados homosexuales, Pedodofilos, y doble moral, ¿ o acaso el Dios al que nunca nadie ha visto y que nos enseñan a temerle como a un cuco, no nos manda a que nos amemos y nos multipliquemos?

Quedó claro en su carta, “el hombre no nació para vivir solo abrazado a las ausencias” .El padre Alberto, hizo publica la necesidad de mudarse al barrio de las alegrías horizontales, ¿o acaso los curas sin importar su jerarquía no son hombres como los demás? ¿Que de especial o sobrenatural tienen?

Ya basta, de exigir moral sin dar ejemplos, corramos el telón del Celibato desfasado, y dejemos que los Sacerdotes, pongan a sus Magdalena a ver a Dios, en cada Orgasmo, de lo cual Jesús el hombre, aplaudirá y celebrará entre vinos y canciones de los duendes Sabina y Serrat.

Que en el crecimiento de la lujuria del padre Alberto, se vean representados los curas con miedo de amar públicamente y santifican su excitación cubriendo la erección con sotanas fabricadas de mentiras, es tiempo de renovación, eso hasta el Papa lo sabe, no llevemos al paredón al padre que ama a una mujer, como Jesús a su Magdalena.

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